
Es perfectamente normal tener dos hijos que sean muy diferentes el uno del otro. A pesar de la estrecha relación que existe entre ellos, sus hijos son individuos que tienen sus propios gustos, aversiones, talentos y deseos. Nos dio la impresión de que está sorprendida de que su hijo más pequeño demuestre cierta precocidad, una conducta que quizás esperaría de su hijo mayor, simplemente porque es más grande. Pero las diferencias en el comportamiento tal vez sean un reflejo de la personalidad y no de la edad — todos crecemos y nos desarrollamos a un ritmo diferente.
Todos los niños se convierten en adultos jóvenes durante la pubertad — el período durante el cual el cuerpo de los adolescentes se desarrolla y cambia. Los varones crecen, sus cuerpos se ponen más musculosos y desarrollan vello corporal. Se profundiza la voz y crece el pene y los testículos. La mayoría de los chicos comienza a experimentar estos cambios físicos entre los 10 y 12 años. Pero cada niño tiene un ritmo de crecimiento diferente, hasta aproximadamente los 20 años cuando por lo general termina la pubertad. Además de los cambios físicos que provocan las hormonas durante la pubertad, los adolescentes comienzan a experimentar un interés en tener relaciones románticas y el inicio del deseo sexual. Pero algunos chicos experimentan estas sensaciones a una edad más temprana.
No todos los adultos jóvenes tienen el mismo tipo de vida social, ni la desarrollan al mismo ritmo. Además, algunas personas son más sociables que otras. Hay gente extrovertida e introvertida. Los extrovertidos derivan su energía de fuentes externas como por ejemplo otras personas y objetos. Los introvertidos, por el contrario, se basan más en su fuerza interior, como los pensamientos y las ideas. Parecería que su hijo de 17 años es introvertido, mientras que su hijo de 14 años probablemente sea más extrovertido. Lo que motiva a cada uno de sus hijos puede darle una perspectiva más clara de su vida social y cómo pasan su tiempo libre.
Los amigos y compañeros de sus hijos también influyen en sus experiencias sociales. Por ejemplo, puede ser que en el círculo social de su hijo más joven haya chicas. Por el contrario, es posible que el círculo más íntimo de su hijo mayor esté integrado exclusivamente por varones. Ambas experiencias son normales.
Lo importante es que usted y sus hijos establezcan una buena línea de comunicación. Como una madre que ama y se preocupa por sus hijos usted puede acercarse a ellos y hacerle preguntas sobre sus vidas. Por ejemplo, si está preocupada de que su hijo mayor pasa mucho tiempo solo, háblele sobre el tema. Puede ser que sea una persona muy privada o tímida que no quiere hablar con sus padres sobre estos temas, pero usted puede demostrarle que está interesada en su felicidad — usted quiere que tenga una vida plena. Es muy importante que tanto su hijo mayor como el menor entiendan que usted está dispuesta a brindarles todo su apoyo siempre que lo necesiten.